Algo más que Kusturica en los Balcanes

Los Balcanes, esa zona golpeada por las disputas desde tiempo inmemorial, y cuyo recuerdo más cercano para una parte de la humanidad es la cruda guerra civil que agitó la región durante los 90. Ese pozo de cultura profundísimo que los países de la Europa Occidental suelen olvidar cuando hacen recuento de las virtudes intelectuales del continente. Y ese lugar cuyo sentimiento nacional sigue generando recelos entre las naciones circundantes.

Los Balcanes, y más concretamente los países de la ex Yugoslavia son unos de los grandes olvidados de la cultura europea. Lo son a nivel literario, artístico y cinematográfico -salvo honrosas excepciones- pero sobre todo, a nivel musical. La tentación de unir ex- Yugoslavia y música folklórica es demasiado grande aún. Pero en Eslovenia, Croacia, Serbia, Bosnia y Herzegovina, Macedonia, Montenegro y Kosovo (estado aún no completamente reconocido internacionalmente) hay una inmensa cultura musical, y como no podía ser de otra manera, un interesantísimo panorama tanto en lo que se refiere a rock, como a pop, rap y hip hop.

Para los europeos occidentales interesados en saber algo más de nuestros vecinos de continente, una de las contadas ocasiones en las que tenemos la oportunidad de escuchar qué se cuece por allí es Eurovisión. Ese concurso de canción vilipendiado por los intelectuales y hipsters y adorado por los gays, además de un habitual componente petardo y hortera, también nos da la oportunidad de escuchar artistas que de otra manera difícilmente podríamos conocer.

Esas cosas que da la vida de periodista, a veces tan azarosas, hicieron que en 2008 el desaparecido diario Metro España me enviara a cubrir el festival de Eurovisión en Belgrado. Allí conocí al artista que os presento en esta ocasión, y también pude trastear en deliciosas tiendas de discos en las que el producto nacional es sensiblemente más barato que el extranjero, una manera fantástica de promocionar a los artistas locales, a mi humilde parecer.

Allí, bajo el bochorno de un mes de mayo a orillas del Danubio y el Sava, escuché por primera vez a ElvirLakovic, más conocido como Laka. Fue un auténtico flechazo. Amor a primera vista. Coup de foudre. A priori, y antes de escucharle, podría haberle considerado uno de los (numerosos) freaks que se presentaron al concurso en aquella edición, representante español incluido. Pero fueron sonar las primeras notas de Pokusaj y darme cuenta de que ahí había mucho, pero mucho talento. Y solo volver a buscar este video en youtube ya me puso la piel de gallina.

A todo esto, pido disculpas porque apenas puedo daros pistas sobre los contenidos de las canciones. Tengo un diccionario de serbo- croata en casa pero nunca he tenido los arrestos de ponerme a traducir. Lo que sí os diré es que Laka, nacido en Gorazde, Bosnia y Herzegovina hace 46 años, es famoso por sus letras humorísticas y por su estética y su interpretación extravagante y algo naíf, rozando si quereis el brillo y los colores de una película de Wes Anderson. También os diré que tiene una canción que se llama Piskila, que significa “te has meado encima” y que su primer disco, que incluye el título con el que se presentó a Eurovisión, se llama Zec, o sea, conejo. Sin duda, peculiar.

El secreto de Laka, acompañado siempre de su hermana Mariela, para enamorar a una individua como yo fue, a falta de no entender ni una línea de lo que cantaba, una sonoridad en apariencia ingenua, en ocasiones casi como de música de juguete, pero que se revela un talento musical inconmensurable y un sonido fresco, innovador, divertido, y que irremediablemente te pone de buen humor. Algo que, en estos tiempos que corren, no tiene precio.

Dentro del disco Zec, que evidentemente me llevé de Belgrado como el mejor de los souvenirs, nos encontramos con Razocaro, (que viene a significar algo así como decepcionado), con una de mis intros favoritas y otros temas muy interesantes como Mor`o, Medzed, o Nista, interpretados siempre en falsetto, la característica de Laka quien, en realidad, tiene una voz muy masculina y profunda.

En Eurovisión, Laka logró una más que loable décima posición, sobre todo teniendo en cuenta lo peculiar de la propuesta, y una victoria moral ex yugoslava, ya que superó a los representantes de Croacia (KraljeviUlice y 75 cents, una especie de rollo folklórico con señor mayor “rapeando estilo años 20” o algo así) y de Serbia (Jelena Tomasevic, o chica guapa cantando canción bonita). Este buen resultado le sirvió para alzarse, el año siguiente, con el premio a la mejor propuesta musical de la MTV del Adriático.

El éxito de Zec llevó a Elvir y Mariela a sacar un nuevo disco en 2010, Stvorenje (Criatura). Una vez más, una propuesta optimista, divertida, fresca, alocada...Una vez más puestas en escena extravagante y videoclips divertidos, como el del delicioso primer single Brko (Bigote). El éxito del tema fue inmediato. A ello contribuye también la personalidad de Elvir, un tipo divertido y cercano, con mundo (vivió en Nueva York y formó parte de los reclutas del ejército bosnio durante la guerra, según su biografía), que alimenta el personaje y le convierte en una celebridad en su país y en el resto de repúblicas ex yugoslavas. En Stvorenje encontramos otros temas como Sloboda (Libertad), Pidzama (Pijama), o el ska-pop Sisar (Mamífero), con diferencia, mi favorita del disco.

Desde entonces, Laka anda algo desaparecidillo, a pesar de que en su web encontramos tres videoclips con tres temas “nuevos” (son de 2012), la interesante y rockera, un poco al estilo de Jet, Gasovi, y Pozeljenje, y Macko, más intimistas. Damos gracias a San Google por permitirnos mantenernos casi al día de las novedades, a pesar de la distancia y la inexistente conexión musical. Y esperamos que una vez más la cyberprovidencia, un día de estos, nos permita enterarnos de si finalmente sacó nuevo trabajo y dónde lo podemos adquirir.


por Bethlem Boronat
Desde Madrid, España, para Hoy es ROCK! 
Fotos: Producción Laka (www.laka.ba)