Luthea Salom, el encanto de las cosas pequeñas

Se ha convertido en algo así como la banda sonora de los hípsters treintañeros de Barcelona. 

Luthea Salom, nació en la capital catalana pero su familia emigró a Fredericton, en Canadá. Creció en el seno de una familia sin radio ni tocadiscos. Pero cuando los hados quieren que seas algo, lo serás, y por eso, finalmente, logró acercarse a la música a través de la guitarra acústica que le presta un amigo a los 13 años. Inquieta, pasó parte de su adolescencia dando tumbos por bandas en Londres hasta que una de sus maquetas llegó a las manos adecuadas. 

¿Qué hizo que esas manos quisieran darle una oportunidad? Pues unas canciones ultrasensibles, y una voz que se posa como una pluma sobre cada una de la notas. Son temas pequeñitos, cargados de historias íntimas, contadas con una sorprendente desvergüenza que parece no casar en el tono y el estilo de su autora. Pero justo eso es el encanto de Luthea Salom, decir cosas muy intensas como si fueran susurros al oído. 

En 2001 publicó su primer trabajo de la mano de Malcolm Burn productor de gente como Emmylou Harris, Patti Smith, John Mellencamp o Iggy Pop. De ahí pasó a telonear a la propia Harris, a Norah Jones o a Alanis Morrisette. En este primer disco encontramos temas como Rolling down the gutter en el que además de notar la influencia de las artistas que rodearon a Burns, también notamos que su educación sentimental se acerca al folk y al country, quizás inspirada por el lugar en el que creció.

En 2005, con Sunbeam Surrounded By Winter -que primero se llamó Incessant Spinning- comienza a cosechar reconocimientos: nominaciones para los premios Grammy del 2008 en 7 categorías incluyendo, Mejor álbum del año (“Sunbeam Surrounded By Winter”), Mejor canción del año (“Dragonfly”) y Mejor versión del año (“Rebel Rebel”).  En ese punto de su carrera aún suena “demasiado” a Alanis Morrissette, y a otras artistas cortadas por un patrón semejante, de Ani Di Franco a Jewel.  

Pero Luthea comienza a hacer algo que va a marcar la diferencia, y es que empieza a escribir en la carretera y a dejar que las canciones vayan transformándose a medida que las toca, a través de las reacciones del público. Y eso convierte las canciones semipop-semifolk- semiindie en pequeñas composiciones con vida, que se adaptan tanto a ella como a los que la escuchan, en una comunión no tan habitual como parecería entre artista y fan. 

En 2010 llega el pelotazo definitivo. Kick in the head define a Salom como una artista de letras directas y melodías sencillas, en las que su peculiar forma de cantar, casi al oído, pone la nota íntima, y la que provoca la piel de gallina. Blank piece of paper, que, además, ha sido banda sonora de una popular serie televisiva en Catalunya, se convierte en la flagship song de Salom y le abre del todo las puertas del mercado español, en el que su estilo, su condición de trotamundos (reside en Nueva York) y unas actitudes e imagen muy cercanas al movimiento hípster (basta con ver sus vídeos), la convierten en un referente para todos los treintañeros modernos que pueblan los bares de los barrios de Gràcia, el Raval y el Born de Barcelona. El disco está trufado de temas simpáticos, alegres, que se consumen fácil y ponen de buen humor, como Happy, o Be me, aunque también hay algún desamor que otro.

Por el camino puso la banda sonora a la opera prima de Leticia Dolera, “Requisitos para ser una persona normal”, una simpática comedia que también parece abocada a rellenar el imaginario cultural de una generación atrapada entre el hipterismo y el no tener un duro. The Little Things We Do es el último trabajo hasta el momento de Luthea Salom. Habiendo dado con la fórmula perfecta, canciones sencillas, alegres, con un punto casi infantil y cantadas con una actitud relajada y naïf, no desaprovechó el tirón que estaba teniendo en el mercado español y firmó con Subterfuge. Never Blue, Crazy o Hey, wake up! Son sus nuevas propuestas, una vez más, cancioncillas para alegrar un brunch pseudoneoyorkino o una tarde tonta de domingo con tus gafas de pasta y tu camisa cerrada hasta el último botón. Más allá de los estereotipos, que los hay, es innegable que la música de Luthea Salom es un pequeño oasis en el que descansar el espíritu de tanto en tanto.

 

por Bethlem Boronat, desde Madrid, España
Fotos: Ron Haviv/ VII  . Web site LS

 

 

 

Se ha convertido en algo así como la banda sonora de los hípsters treintañeros de Barcelona. 
 
Luthea Salom, nació en la capital catalana pero su familia emigró a Fredericton, en Canadá. Creció en el seno de una familia sin radio ni tocadiscos. Pero cuando los hados quieren que seas algo, lo serás, y por eso, finalmente, logró acercarse a la música a través de la guitarra acústica que le presta un amigo a los 13 años. Inquieta, pasó parte de su adolescencia dando tumbos por bandas en Londres hasta que una de sus maquetas llegó a las manos adecuadas. 
 
¿Qué hizo que esas manos quisieran darle una oportunidad? Pues unas canciones ultrasensibles, y una voz que se posa como una pluma sobre cada una de la notas. Son temas pequeñitos, cargados de historias íntimas, contadas con una sorprendente desvergüenza que parece no casar en el tono y el estilo de su autora. Pero justo eso es el encanto de Luthea Salom, decir cosas muy intensas como si fueran susurros al oído. 
 
En2001 publicó su primer trabajo de la mano de Malcolm Burn productor de gente como Emmylou Harris, Patti Smith, John Mellencamp o Iggy Pop. De ahí pasó a telonear a la propia Harris, a Norah Jones o a Alanis Morrisette. En este primer disco encontramos temas como Rolling down the gutter en el que además de notar la influencia de las artistas que rodearon a Burns, también notamos que su educación sentimental se acerca al folk y al country, quizás inspirada por el lugar en el que creció.
 
En 2005, con Sunbeam Surrounded By Winter -que primero se llamó Incessant Spinning- comienza a cosechar reconocimientos: nominaciones para los premios Grammy del 2008 en 7 categorías incluyendo, Mejor álbum del año (“Sunbeam Surrounded By Winter”), Mejor canción del año (“Dragonfly”) y Mejor versión del año (“Rebel Rebel”).  En ese punto de su carrera aún suena “demasiado” a Alanis Morrissette, y a otras artistas cortadas por un patrón semejante, de Ani Di Franco a Jewel.  
 
Pero Luthea comienza a hacer algo que va a marcar la diferencia, y es que empieza a escribir en la carretera y a dejar que las canciones vayan transformándose a medida que las toca, a través de las reacciones del público. Y eso convierte las canciones semipop-semifolk- semiindie en pequeñas composiciones con vida, que se adaptan tanto a ella como a los que la escuchan, en una comunión no tan habitual como parecería entre artista y fan. 
 
En 2010 llega el pelotazo definitivo. Kick in the head define a Salom como una artista de letras directas y melodías sencillas, en las que su peculiar forma de cantar, casi al oído, pone la nota íntima, y la que provoca la piel de gallina. Blank piece of paper, que, además, ha sido banda sonora de una popular serie televisiva en Catalunya, se convierte en la flagship song de Salom y le abre del todo las puertas del mercado español, en el que su estilo, su condición de trotamundos (reside en Nueva York) y unas actitudes e imagen muy cercanas al movimiento hípster (basta con ver sus vídeos), la convierten en un referente para todos los treintañeros modernos que pueblan los bares de los barrios de Gràcia, el Raval y el Born de Barcelona. El disco está trufado de temas simpáticos, alegres, que se consumen fácil y ponen de buen humor, como Happy, o Be me, aunque también hay algún desamor que otro.
 
Por el camino puso la banda sonora a la opera prima de Leticia Dolera, “Requisitos para ser una persona normal”, una simpática comedia que también parece abocada a rellenar el imaginario cultural de una generación atrapada entre el hipterismo y el no tener un duro. The Little Things We Do es el último trabajo hasta el momento de Luthea Salom. Habiendo dado con la fórmula perfecta, canciones sencillas, alegres, con un punto casi infantil y cantadas con una actitud relajada y naïf, no desaprovechó el tirón que estaba teniendo en el mercado español y firmó con Subterfuge. Never Blue, Crazy o Hey, wake up! Son sus nuevas propuestas, una vez más, cancioncillas para alegrar un brunch pseudoneoyorkino o una tarde tonta de domingo con tus gafas de pasta y tu camisa cerrada hasta el último botón. Más allá de los estereotipos, que los hay, es innegable que la música de Luthea Salom es un pequeño oasis en el que descansar el espíritu de tanto en tanto.
 
Bethlem Boronat